Una vez elegido el tema, teniendo en cuenta los criterios anteriores, vamos a intentar ofrecer algunas orientaciones que pueden servirnos para realizar con cierta brillantez este ejercicio:

Como desarrollar el tema

1º Esquema expositivo

Es necesario que haya una claridad en el esquema expositivo, en sus partes y elementos, de modo que sea fácil observar la coherencia del conjunto, y al mismo tiempo la especialidad de las secuencias.

En algunas asignaturas, como por ejemplo filosofía o matemáticas, resulta especialmente provechoso al opositor mostrar claridad y precisión en sus conceptos, y aclarar los términos más importantes o complejos de su intervención.

Es evidente que los tribunales agradecen  que el tema que se les estás leyendo o tengan que leerlo ellos, posea unas partes claramente delimitadas, con lo que las ideas parecen pertenecer a un todo y no surgir como setas en medio del campo.

Esto último imposibilita el que el tribunal pueda mantener la atención en lo que le está leyendo y constituye un suspenso casi seguro.

No obstante, resulta de pésimo gusto que en la lectura del tema los diez primeros minutos se dediquen a explicar el esquema que se va a seguir.

Los puntos que debe contener este esquema expositivo serían:

  • Índice
    • Tiene que recoger todos los apartados del epígrafe del tema.
    • Podrá especificar los diferentes subapartados del mismo que el opositor considere.
    • No conviene introducir muchos subapartados, considerando que al no tener el tribunal guión escrito puede perderse en el mismo.

 

Los puntos que debe contener son:

  • Introducción.
  • Apartados y subapartados.
  • Resumen/conclusión.
  • Bibliografía.

 

Con respecto al índice decir que, hay opositores que prefieren hacerlo de forma explícita y leerlos y otros que, de manera implícita a lo largo de la introducción y a medida que desarrolla la línea expositiva lo incorporan.

Es más elegante esta segunda opción.

 

2º Desarrollo del contenido

Respecto al desarrollo del esquema expositivo y contenido:

  • Introducción: Incluye el contenido esencial que sirva para despertar el interés por el tema, qué aspectos se pretenden cubrir con el desarrollo del mismo, qué enfoque se le va a dar, cual es el proceso que se va a seguir.
  • Desarrollo de apartados y subapartados: Seguir el orden de los mismos, exponiendo la información ordenada, sistematizada, rigorosas, cuidando la forma de redacción.
  • Es importante que el Tribunal perciba seguridad intelectual en la exposición. Sin duda, la solidez de conocimientos es lo que facilita esta seguridad.
    • Claridad en el planteamiento teórico del tema, en sus fuentes y opciones científicas o técnicas y humanísticas.
    • En ciertas especialidades el opositor debe mostrar conocimientos de todas las ideologías y ponderar detenidamente el grado de ideologización de su propia exposición.
    • Mostrar exactitud en los nombres propios, datos, referencias bibliográficas. Ejemplos:
      • Un opositor de Filosofía tiene un planteamiento teórico explícito para el tema “la filosofía de finales del s. XX la hermenéutica y postmodernidad” concretando en la presencia de tres autores (Gadamer, Ricoeur y Apel) que son analizados detalladamente y, a la vez, un esquema expositivo preciso presente en el orden de los elementos de su exposición y en el énfasis por entrecomillar términos que deben ser explicados.
      • Otro, de Lengua y Literatura, presente una bibliografía diversificada y actual… recogida con exactitud y rigor metodológico.
      • Un tercero, de Dibujo, no eludirá en su intervención una referencia autorizada a las posibilidades didácticas que ofrecen los vanguardismos por más que pueda parecer polémico o extravagante.
  • Resumen/Conclusiones: Recogerá las líneas y contenidos fundamentales previamente expuestos. Es necesario remarcar lo importante. Supone una síntesis de lo anterior.
  • Bibliografía. Se deberá expresar los libros, revistas, manuales y materia consultado. Se puede apuntar el contenido fundamental del mismo así como la línea del mismo.

 

3º Que hacer si el tema es amplio

Está la cuestión de qué hacer cuando uno se ve enfrentado a la necesidad, de optar por uno de los temas cuya amplitud imposibilita un tratamiento medianamente completo.

En estos casos, todo el mundo se plantea si es mejor optar por ocuparse de algún detalle en profundidad, o si conviene más hablar de la totalidad, pero pasando sobre ascuas sobre cada una de las ideas.

En general, conviene no seguir ni una vía, ni la otra, ni siquiera una posible intermedia.

Se trata, por el contrario, de una alternativa que consistirá en procurar que nuestro tema contenga lo más fundamental y con un tratamiento original.

Esto se puede conseguir si en la preparación de nuestro tema hemos procurado buscar testimonios, citas, interpretaciones, etc. que salgan de una vulgaridad y contengan bibliografía medianamente actualizada.

De nuevo hay que decir respecto a los tribunales que, aun cuando no se hayan leído toda la bibliografía que allí se cite, sí les suenan los autores y monografías modernos.

 

4º Consejos

 Antes de comenzar a escribir es bueno que hagas, un esquema de cada epígrafe con el torbellino de ideas que te vengan a la mente, intentando organizarlas para que cuando después comiences el desarrollo lo hagas de manera coherente.

  • Imponte un tiempo límite para cada pregunta, no te extiendas mucho en una y luego te quedes a la mitad del examen.
  • El primer párrafo debería presentar la pregunta y puede constar de una a varias frases. La finalidad de este párrafo es indicar lo que va a seguir y cuál va a ser tu enfoque del mismo.
  • Intenta al final de cada pregunta exponer un párrafo que la una con la siguiente.

 

 

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22 – Como desarrollar el tema con brillantez
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