En época de oposiciones nos encerramos a estudiar y no vemos más allá de cuatro paredes y la luz del flexo. Es un decir, porque hay que atender a aquellas recomendaciones sobre espacios de estudio, iluminación adecuada, etcétera. Pero a lo que quiero referirme es a esa situación de concentración absoluta en el temario y en las pruebas que nos esperan. Es, desde luego, la imagen típica y la que se espera de un opositor que se ha tomado en serio sus objetivos. No obstante, a todo este trabajo, que no es poco, hay que sumar un pequeño esfuerzo, que es el de intentar no estar tan ajeno al mundo exterior que ni nos enteremos de acontecimientos importantes que puedan tener algo que ver bien con los temas que vamos a exponer, bien con la legislación o normativa que regula el marco de trabajo al que aspiramos. No sería la primera vez que un opositor ve desmerecida toda su labor porque el último capítulo del tema que expone se está fraguando en la actualidad de los informativos y no ha tenido tiempo para enterarse. Es casi seguro que en una situación así, el tribunal quiera saber la reflexión que el candidato ha hecho sobre tales acontecimientos. Mientras que una respuesta en blanco por desconocimiento puede resultar muy desfavorable, una breve referencia al hecho causará buena impresión.