El modelo VAK (visual-auditivo-kinestético), basado en el sistema de Programación Neurolingüística que describe cómo trabaja y se estructura la mente humana, establece tres categorías de alumnos en función del modo en el que a éste le llega la información que recibe del exterior:

Estudiante visual: es el estudiante que aprende mejor cuando lee o ve la información representada de alguna manera, ya sea a través de los libros de texto, en la pizarra o en los apuntes.

Estudiante auditivo: el alumno auditivo aprende mejor siempre que recibe las explicaciones oralmente y puede repetirlas o explicárselas a otros.

Estudiante kinestético: este tipo de estudiante asocia la información que recibe a los sentidos del gusto, tacto y olfato, es decir, a las sensaciones y movimientos corporales. Son alumnos pragmáticos que aprenden mejor cuando experimentan la información.

Se estima que un 40% de las personas son visuales, un 30% auditivas y otro 30% kinestéticas. Esto no quiere decir que utilicen siempre de forma exclusiva una de estas formas para procesar la información que reciben, sino que tienen más facilidad para retenerla y repetirla después si la adquieren por una de estas vías de aprendizaje. Así, hay personas que tienen más facilidad para recordar imágenes concretas, como caras o fotografías, otras que tienen más capacidad para retener melodías, o reconocer voces y sonidos, y otras que son capaces de aprender de forma sencilla una coreografía o realizar una actividad deportiva. Pueden realizar cualquiera de estas actividades, aunque algunas de ellas les resultan más fáciles que otras.

De este modo, cuando un profesor imparte su lección en clase, de acuerdo a la forma en que lo haga, unos alumnos serán más receptivos que otros a la información que reciben. En términos generales, en el colegio se tiende a privilegiar los sistemas de representación visual y auditivo sobre el kinestético, por eso es importante que los docentes tengan en cuenta los distintos estilos de aprendizaje a la hora de planificar sus enseñanzas, intentando utilizar los tres sistemas en el aula.

Hay un buen número de actividades que los docentes pueden utilizar en el aula conjuntamente para abarcar los tres sistemas de representación. Para trabajar la representación visual es bueno que anoten en la pizarra lo que explican de forma oral, que utilicen distintos soportes visuales para acompañar la información, como presentaciones o fotografías y encargarles tareas de lectura. En la representación auditiva, es primordial realizar exposiciones orales, que los alumnos lean en voz alta los libros de texto en clase, realizar ejercicios de dictado o dar instrucciones verbales y fomentar el dialogo en clase. Por último, para reafirmar la representación kinestética se pueden utilizar gestos para acompañar las instrucciones orales, incluir prácticas y experimentos reales en las actividades teóricas o realizar representaciones con juegos que impliquen movimiento.